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Leonidas Iza: «No podemos optar por la derecha»

La primera vuelta de las elecciones presidenciales en Ecuador destapó una disputa profunda en la izquierda. Leonidas Iza, uno de los principales dirigentes de la CONAIE y de la revuelta de octubre de 2019, dialogó con Jacobin sobre los debates en curso.

Entrevista por Iain Bruce

La primera vuelta de las elecciones presidenciales y legislativas en Ecuador, el 7 de febrero pasado, destapó una disputa profunda en la izquierda. Una disputa que dice mucho sobre la historia reciente del país, pero también sobre los desafíos que enfrenta buena parte de la izquierda a nivel de América Latina. Son desafíos en donde se imbrican gobiernos progresistas, movimientos sociales – feministas, ecologistas y especialmente indígenas – y la eventual emergencia de una izquierda radical y ecosocialista. 

La coyuntura electoral en Ecuador vino marcada por el legado del inmenso y exitoso levantamiento de octubre 2019, donde el movimiento indígena encabezó una enorme revuelta popular y revirtió el paquetazo neoliberal del gobierno de Lenin Moreno, encomendado por el Fondo Monetario Internacional. Ese legado se combinó con la tragedia de la pandemia y con la profunda crisis económica y social en que se hundió la mayoría de las y los ecuatorianos. Pero se mantuvo latente y se expresó en la sorprendente votación que obtuvo en febrero Yaku Perez, el candidato presidencial del partido Pachakutik (MUPP), brazo político del principal movimiento indígena de Ecuador, la CONAIE: 19.39% según los resultados oficiales del CNE. Sin embargo, una parte mayor del descontento con la situación actual parece haber sido captada por el candidato del progresismo (UNES) Andrés Arauz, heredero directo del expresidente Rafael Correa. Con 32.72% del voto, Arauz es quien va enfrentar en la segunda vuelta al candidato de la derecha tradicional (CREO-PSC), el banquero Guillermo Lasso, quien obtuvo 19.74%. 

En un primer momento, los datos electorales ubicaban a Yaku Pérez en la segunda vuelta, con casi un punto de ventaja sobre Lasso. Luego esa diferencia se revirtió en el conteo final. Allí surgió un momento de fuerte tensión política. Profundamente anticorreista, como una parte importante del movimiento indigena y de la izquierda ecuatoriana, Perez llegó a un acuerdo con Lasso para promover un recuento parcial. Ese acuerdo implicaba que ambos candidatos se comprometían a apoyar a quien obtuviera el mejor resultado. Se suponía que, juntando la votación de Pérez y Lasso, se podía derrotar a Arauz en la segunda vuelta. Lasso terminó rechazando el acuerdo y Pérez se movilizó en solitario contra del presunto fraude. Pero otra parte importante del movimiento indígena, incluyendo dirigentes actuales de la CONAIE, criticaron fuertemente la posibilidad de que el candidato de su partido concretara un acuerdo con la derecha tradicional. Recordaron que varias figuras en el entorno de Perez, y en la dirección de Pachakutik, ya tenían una historia de acercamiento a la derecha, y señalaron que puntos significativos del programa de Yaku Pérez, sobre el pago de la deuda, los impuestos a las grandes fortunas y la libre salida de divisas, reproducían elementos de la receta neoliberal y fondomonetarista. También recordaron que Pérez y su entorno en el Pachakutik no jugaron un papel central en el levantamiento de octubre, y que habían impuesto su candidatura en contra de las decisiones de la CONAIE, que tenía previsto un proceso de primarias donde se postularían, entre otros, los dos dirigentes más visibles de la revuelta de octubre, Jaime Vargas y Leonidas Iza. 

Por su parte, varios seguidores de Yaku Pérez acusaban a Iza y a Vargas de estar negociando su apoyo a Andrés Arauz. La figura de Leonidas Iza es central en toda esta situación, y probablemente lo sea en los futuros pasos del movimiento indígena y de la izquierda ecuatoriana. Jacobin América Latina habló con él sobre todos los debates en curso. La entrevista se realizó horas antes de que la autoridad electoral, el CNE, rechazara las denuncias de fraude y confirmara que Andrés Arauz enfrentará Guillermo Lasso el próximo 11 de abril.

 

IB

Comencemos por la situación actual. Después de varias semanas de cierta tensión y diferencias evidentes en el movimiento indígena, en el ampliado de la CONAIE del miércoles 10 de marzo se logró un acuerdo. ¿Podrías explicar un poco el contenido y el sentido de ese acuerdo? 

LI

Hemos tenido un proceso, prácticamente de un año, bastante complejo al interior del movimiento indígena. Como es conocido para la mayoría de los ecuatorianos, las decisiones del movimiento indígena siempre son el resultado de decisiones colectivas, decisiones orgánicas, y allí siempre hemos insistido en la idea de la democracia interna. La democracia interna debe ser respetada. Ese fue el punto de tensión en este año. Y eso llevó a un momento a una polarización. No se ha dividido, se ha polarizado.

Bueno, para poder llegar al Consejo Ampliado de la CONAIE del día 10 de marzo, antes se tuvieron que hacer las asambleas respectivas en las tres regiones: la región costa, que se había reunido días anteriores, la región sierra y la región amazónica, que nos reunimos el día martes 9, y ahí sacamos las resoluciones. Salieron cinco resoluciones a nivel nacional, una de las cuales declara superados todos los problemas internos que había, y se convoca y se ratifica la unidad del movimiento indígena del Ecuador.

En este caso, como siempre hemos conseguido, se preservó la unidad de los 18 pueblos y las 14 nacionalidades que conforman la base de la CONAIE, como así también la unidad indisoluble, orgánica, del movimiento Pachakutik, que en un momento obvió la participación colectiva. Esta es una de las resoluciones importantes y de hecho tuvimos la madurez suficiente para incluso extender la mano y demostrar a las bases y al país que el movimiento está unido, que de hecho podemos avanzar hacia adelante.

Un segundo tema es que hay un sentimiento generalizado de fraude, por ello, de manera conjunta entre la CONAIE y las tres regionales y el movimiento Pachakutik, hemos declarado una vigilia para que se puedan dar respuestas a los recursos legales presentados en este caso por la estrategia del Pachakutik nacional frente al Concejo Nacional Electoral y al Contencioso Electoral.

Una tercera resolución a la que se llegó es que se va a desarrollar el Congreso de la gloriosa CONAIE en la provincia de Cotopaxi el 1, 2 y 3 de mayo, de cara a que se puedan analizar de aquí en adelante los procesos organizativos y políticos. Una cuarta resolución que se llegó a consensuar refiere a la agenda legislativa. En este momento tenemos 27 asambleístas que deben responder a una agenda de las organizaciones, de la sociedad civil y, sobre todo, de los sectores populares, para lo cual debe haber una propuesta articulada desde las organizaciones; y eso se expresó a los asambleístas de la bancada para que puedan llevar esa agenda a la Asamblea Legislativa.

Y un quinto eje gira en torno al problema que miramos con mayor atención: el incremento de los precios de los combustibles, la firma del tratado de libre comercio, la expansión de proceso minero extractivo en el país y la cuestión central del Fondo Monetario Internacional. Han hecho un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que en los próximos días, o años, seguramente intentarán monetarizar y traer tres mil quinientos millones de dólares, pero a cambio, lógicamente, de privatizar los bienes del pueblo ecuatoriano.

Pues, con todos estos temas y, además, rechazando el sistema llamado democrático que está realmente podrido, es que se convoca a planificar movilizaciones y acciones contundentes de aquí en adelante. Esas cinco resoluciones recogen todo este proceso que hemos venido haciendo, un debate intenso al interior de nuestras estructuras organizativas.

IB

El acuerdo también incluye la propuesta de «voto nulo ideológico» en la segunda vuelta de las elecciones, el día 11 de abril. ¿Podría explicar más ese concepto?

LI

Hay otros actores políticos que están convocando al voto nulo, pero es un voto nulo oportunista: se acomodan en la realidad, se acomodan en la coyuntura, y de aquí en adelante seguramente cambien de postura. Pero para nosotros, ¿qué es el voto nulo ideológico? Es que hay una agenda del movimiento indígena, de los sectores populares, de los sectores de izquierda, que no está contemplada dentro de las agendas de los candidatos.

Pero, sobre todo, yo creo, con los antecedentes que se tienen históricamente, ¿cómo podemos apoyar a una línea política de derecha que significó realmente el destrozo de la economía del país en el 2000, como fue el caso del señor Guillermo Lasso? A partir del feriado bancario del 2000, a partir de la dolarización, más de 3 millones de ecuatorianos salieron del país. 

Entonces, teniendo estos antecedentes, nosotros no podemos optar por una decisión de voto a favor de la derecha. Jamás. Nosotros hemos dicho que tenemos que sostener este proyecto político. Y también hay un antecedente de los últimos 10 años, que el movimiento indígena ha sido, de manera estructural, vejado, insultado… Las propuestas centrales del movimiento indígena no fueron escuchadas por el gobierno nacional. Entonces, en ese sentido, como vemos una línea de continuidad, hemos dicho que esa tendencia de gobierno no nos representa. Por eso hemos llamado a un voto ideológico apegado al proyecto político de los pueblos y nacionalidades y de los sectores populares en el Ecuador. 

IB

Más allá de las elecciones, usted habló de las movilizaciones, del acuerdo con el FMI y todo eso. ¿Cómo ve las prioridades, las tareas principales del movimiento indígena y del movimiento social en el año o los años que vienen?

LI

Ese es un tema realmente muy complejo en el Ecuador. Tenemos una profundización de la crisis económica, social y política y, de cierto modo, yo creo que en este momento el mayor problema o la preocupación central de los ecuatorianos es el tema económico. Entonces nuestra tarea como movimiento indígena en este momento es pensar cómo vamos a lograr sostener nuestro sistema de producción, nuestro sistema económico comunitario, para poder enfrentar esta crisis que en este momento tiene niveles de incidencia enormes, a tal punto que más de 5 millones de hermanos ecuatorianos de la población económicamente activa estamos sin trabajo.

Las diferentes actividades económicas están deterioradas. Por ello hemos dicho que se debe priorizar el tema económico, nuestro sistema de producción agropecuario, por ejemplo, con el tema de la ganadería (más de un millón y medio de familias dependemos de la producción de la leche). ¿Cómo sostenemos estas actividades? Un segundo tema es enfrentar la pandemia. Hemos tenido un año de pandemia que ha azotado también a nuestros sectores rurales, nuestras comunidades… Pero, además de ello, ahora estamos haciendo los procesos correspondientes para exigir que el gobierno nacional permita el ingreso de otras vacunas. Porque aquí solo se han autorizado ciertas vacunas, de ciertas empresas que tienen vínculo directo con las empresas norteamericanas. Nuestro interés principal debe ser inmunizar a la población, dar tranquilidad y, a partir de ello, sostener las actividades económicas, las actividades sociales, y así enfrentar la crisis.

Una tercera cuestión: en este momento, en términos políticos, queremos llevar una agenda legislativa que priorice los temas centrales en los que se necesitan reformas. Por ejemplo, la Ley de aguas. Si bien es cierto que hay una Ley vigente, esta no contempla prioritariamente al sistema de producción comunitaria, donde hemos dicho que tiene que haber un mayor realce. Entonces, uno de los temas sería la Ley de aguas y la Ley de tierras.

Pero también, en estos días, están pasando diferentes leyes que afectan directamente a los sectores populares, a los trabajadores. Hay una nueva oleada de propuestas para la flexibilización laboral, y no podemos dejar que pasen. Todo eso, en términos políticos, es poder hacer una agenda legislativa; una agenda para presentar al Ejecutivo que venga, para poder volver realidad los 21 derechos colectivos. Una agenda de los pueblos indígenas es un aporte, incluso en cuanto al ahorro de recursos económicos para el Estado ecuatoriano.

Cuando hablamos de justicia indígena, por ejemplo, seguramente podríamos tener 10 mil comunidades haciendo justicia indígena. Y, lógicamente, eso permitiría el ahorro al Estado de recursos que no utilizaría el sistema judicial ordinario. Porque la Justicia en las comunidades indígenas es absolutamente gratuita. Y así podemos detallar los 21 derechos colectivos que en este momento conforman nuestra agenda central.

Otro tema que nos parece importante y que de aquí en adelante vamos a trabajar, consiste en articular con sectores sociales que no solo sean el movimiento indígena (ya sea a nivel del Ecuador, ya sea a nivel internacional). En el Ecuador, con los hermanos trabajadores, con los obreros del campo y la ciudad, trabajadores de los sectores públicos y del sector privado, para poder encaminar en una sola agenda y poder presentarla. Y a nivel internacional, con compañeros con los que compartimos la crítica a este modelo económico imperante en el mundo, que es el modelo capitalista. Se trata de poder identificar muchas organizaciones, muchos actores, a nivel global, y que podamos ir haciendo causa común. 

IB

No quiero de ninguna manera cuestionar la importancia de la unidad, obviamente, pero creo que hay mucha confusión, incluso en la gente de izquierda fuera de Ecuador, sobre lo qué pasó en el periodo de las elecciones. Quisiera preguntarle si sería posible –más allá de la polémica de un lado y del otro– tratar de describir cuáles fueron las diferencias entre el proyecto de octubre, que usted y otros presentaron frente al escenario electoral, y lo que pasó con la candidatura de Pachakutik, que parece que tenía otra propuesta. Como para tratar de entender las diferencias entre estas dos propuestas.

LI

Hay que entender que el proyecto político del movimiento indígena es uno solo, aunque existen posiciones ideológicas encontradas que se agudizaron últimamente. El problema radicó en el procedimiento de la decisión de candidaturas. Por un lado, el movimiento Pachakutik que, de acuerdo al régimen orgánico del movimiento y al código de la democracia del Estado, privilegió la participación individual, del ciudadano, en la decisión del candidato.

Por otro lado tenemos a una CONAIE que, desde su fundación, siempre ha tenido decisiones colectivas. Lo que se estaba exigiendo a los candidatos es que sean los pueblos, las nacionalidades, quienes decidan, respetando los adherentes colectivos… que se pueda tener un candidato de consenso. Eso es lo que realmente generó tensión y no permitió llegar al consenso nacional como metodología, como decisión política, que siempre ha caracterizado al movimiento indígena.

Frente a eso, lógicamente, el movimiento indígena se preguntaba: ¿qué ofrecer al Ecuador? ¿Candidatos tomados en forma individual? ¿O es que ofrecemos al Ecuador un proyecto político, que no articula únicamente al movimiento indígena, sino a los diferentes sectores populares, trabajadores del campo y la ciudad y, en términos de clase, de la clase media hacia abajo? Entonces, debe haber una descripción de ese proyecto político. Y ahí nos preguntamos: ¿cuál proyecto político? Esta es la otra pregunta.

El proyecto político histórico ha devenido de acuerdo a las luchas históricas del movimiento indígena que afloró en 1994. Ese primer proyecto político fue actualizándose y modernizándose también. A partir de aquello, en el levantamiento de octubre de 2019, sale un documento consolidado. No solo del movimiento indígena, ni tomando únicamente los insumos del proyecto político histórico. El documento, de 34 hojas, articula con más de 180 organizaciones de la sociedad civil; entre ellas, las organizaciones indígenas. Hay una propuesta contundente para el país.

¿Qué ofrecemos al país? Ofrecemos un proyecto político. ¿Cuál proyecto político? Un proyecto construido con la lucha, de la primera a la última, con el levantamiento de octubre. Pues, ¿qué tenían que hacer nuestros candidatos? Debían sostener ese proyecto político. Por eso es que ha habido… incluso lo he dicho abiertamente: algunos compañeros han decidido migrar a buscar los votos de la clase media hacia la derecha. Es ahí donde entran a chocar estas dos propuestas.

Por un lado, por ejemplo, en la propuesta del Parlamento de los Pueblos nosotros en ningún momento mencionamos que vamos a fortalecer la economía neoliberal. ¡Jamás! Hemos dicho: se tiene que tener absolutamente claro qué va a pasar con el Fondo Monetario Internacional, qué va a pasar con la firma del Tratado de Libre Comercio, qué va a pasar con el sistema financiero de este país. Cuando nuestros candidatos estaban ofreciendo una propuesta de transnacionalización del sistema financiero, dijimos que no. Lo mismo con la propuesta de eliminar el impuesto a la salida de los capitales.

Cuando en el movimiento indígena, en la propuesta de octubre, se dice que debe haber mayor determinación en el cobro de los impuestos de parte de rentas internas, que la gente que ha concentrado muchos recursos económicos lógicamente debe pagar impuestos, y que los que quieran sacar la plata para hacer negocios afuera del país tienen que pagar impuestos, es una forma de poner un candado para que los recursos económicos se queden en el Ecuador y no se vayan a afuera. Esto está contemplado en la propuesta del levantamiento de octubre: la política fiscal, la política tributaria, la política crediticia, la política sobre derechos… O sea, tenemos una sistematización muy importante para ofrecer.

Pero aquí, de pronto, el movimiento Pachakutik ha dejado como a libre albedrío tomar otras propuestas que no están contempladas dentro del mandato popular y, lógicamente, ahí hemos chocado. Por eso, ya lo he dicho, no somos fanáticos de un candidato. Nosotros estamos en la obligación de observar, de criticar, de debatir las propuestas que están proponiendo nuestros candidatos. Ellos, orgánicamente, lo único que tienen que hacer es asumir las propuestas que salieron de un proceso de lucha y sostenerlas en la política nacional.

Entonces, para no confundir, sobre el tema de ser fanáticos de un candidato: nosotros somos militantes de un movimiento y de una organización política. En ese sentido, quedó como una refriega, ¿no es cierto? Pero, sin embargo, se ha podido ratificar el proyecto político en las resoluciones de la Ecuarunari y la CONAIE, y a esto tenemos que adscribirnos todos los militantes, ya seamos individuales o adherentes colectivos.

IB

Por último, Leonidas, volviendo al tema internacional. A nivel latinoamericano, ¿cómo ve el posicionamiento y el papel del movimiento indígena ecuatoriano? Usted recibió algunas críticas pero también algunos elogios por haber asistido a la asunción de Luis Arce en Bolivia, por ejemplo. ¿Cómo evalúa el papel del movimiento indígena frente a los diferentes procesos en curso (muy distintos entre sí) en los diferentes países de América Latina?

LI

Aquí hay que analizar dos puntos. La primera cuestión con el progresismo, con el socialismo del siglo XXI, es que están articulados en la institución del Estado. Eso hay que tenerlo absolutamente claro. Tenemos Argentina, tenemos México, tenemos Bolivia, tenemos Ecuador, en esta idea del progresismo pero dentro de la institucionalidad del Estado. Y un segundo tema que tenemos que analizar es dentro de esos Estados progresistas, dentro de esos modelos progresistas, cómo está conformada la sociedad civil. ¿Cómo estamos siendo tratadas las organizaciones de la sociedad civil? Allí tenemos diferentes niveles de confrontación, de debate, al interior de cada país.

Entonces, se ha dado esta unidad a nivel del progresismo, a nivel institucional, a nivel del Estado, pero hay que preguntarse qué están haciendo esos Estados progresistas por los sectores más desfavorecidos que, de pronto, votaron por esas representaciones. Aquí viene el segundo tema, que me parece más importante que la unidad únicamente de los Estados progresistas. Porque ya hemos visto que en el Estado, en un momento hay un gobierno, en otro momento hay otro gobierno, y así como se une, se destruye esta unidad a nivel institucional. Por eso nosotros decimos que debe haber una plataforma donde se pueda articular más allá de los Estados (en este caso, los Estados progresistas). Debe ser una unidad con la sociedad civil, con las organizaciones sociales, con las organizaciones indígenas.

Y ahí yo creo que lo de Bolivia necesita realmente un análisis mucho más profundo. Si en Bolivia, en este momento, después del golpe de Estado, con muchos hermanos indígenas fallecidos, volvieron a ganar, en este caso con el 55%, entonces ahí encontramos una respuesta. Es que esa representación de ese Estado, de alguna manera, tiene un asidero en los sectores populares. ¿Qué es lo que realmente hace que esto tenga futuro? ¿Qué hace que la gente defina dentro de estos Estados? En Bolivia encontramos que, por un lado, hay un proyecto político del movimiento indígena históricamente apalancado a través de los dirigentes, de las estructuras organizativas y, por otro lado, también hay una propuesta que no es únicamente del movimiento indígena, sino donde la idea de la izquierda, del socialismo, del progresismo, de alguna manera ha logrado combinarse.

Pero hay que entender ahí también que no se trata de un salto cualitativo, en términos políticos e ideológicos, que permita decir que estamos avanzando hacia la superación del capitalismo. Yo creo que no. De alguna manera, se está garantizando un capitalismo, respetando estas dos condiciones que había dicho, pero finalmente sigue siendo capitalismo. Pero podemos ver que por lo menos existe, de alguna manera, esta valoración, y el aporte de los pueblos indígenas de esta idea de izquierda. Lógicamente, aparece como una referencia a nivel internacional dentro del Estado.

Pero yo creo que en Bolivia tranquilamente se podría tener esta unidad desde los sectores populares, desde la sociedad civil, para que se haga una plataforma internacional, incluyendo los que estamos criticando en algunos países  estos gobiernos progresistas, que no han respetado muchas decisiones de las mismas organizaciones y que incluso van en contra de las organizaciones.

Por eso Evo, en la conversación que tenía, no entendía qué pasaba en Ecuador. ¿Por qué no hay unidad? Lógicamente, aquí es lo contrario. Se tiene un proyecto político del movimiento indígena, pero no tiene asidero dentro del proyecto del progresismo, de la izquierda, del socialismo del siglo XXI. Más bien, a nosotros nos ven como sujetos estorbando al proceso de desarrollo. Más bien nos miran como si estuviéramos deteniendo  o enfrentando al tema del desarrollo. Entonces el proyecto político del movimiento indígena en el Ecuador no está tomado en cuenta en esta posibilidad de transformación a nivel más amplio de la política.

Acá se ha apadrinado una izquierda que dice qué tienen que hacer los indígenas, una izquierda que está vigilante, una izquierda que tutela a los sectores políticos, a los sectores organizativos y si de pronto decimos «oigan, no está bien eso», entonces nos salen a acusar de cualquier cosa. Nos salen a acusar que somos agentes de la CIA, que somos influenciados por la CIA, por los agentes de la CIA, de la derecha o lo que sea. En lugar de reconocer cuáles son los nudos críticos en esta posibilidad de transformación, más bien somos atacados. Como si no pudiésemos nosotros criticar al modelo mientras nos sigan dando programas de asistencia social (como, por ejemplo, el kit agropecuario). Pero uno se pregunta, ¿realmente con ese kit agropecuario vamos a lograr fortalecer la soberanía alimentaria? ¿O es que nos estamos volviendo dependientes de los paquetes tecnológicos importados? Son cuestiones que realmente deben llamarnos la atención.

IB

En las calles, en octubre de 2019, esa división se superó, no existió, ¿verdad? Hubo un levantamiento dirigido por el movimiento indígena que incluía mucha de esa gente del socialismo del siglo XXI y a todos los demás. ¿Es posible reconstruir ese tipo de unidad en Ecuador para un proyecto de gobierno?

LI

Absolutamente. Hay tres cosas que creo que tenemos que hacer el movimiento indígena y los sectores de la izquierda, o los sectores que promulgamos ser de izquierda. Uno, siendo de izquierda, no se puede tocar las estructuras organizativas, ese es un elemento fundamental. Si es que nuevamente, en nombre de la izquierda, otros dirigentes, otras organizaciones dividen organizaciones, lógicamente se hace imposible volver a unir lo que salió en el levantamiento de octubre. La primera tarea, desde la izquierda en Ecuador, es respetar a la dirigencia y respetar las estructuras sociales con las que hasta este momento hemos lidiado y hemos llevado la lucha.

Segundo tema: se debe avanzar en un debate político e ideológico verdadero. No puede ser que los espacios de debate se hayan convertido en espacios de acusación y de chisme, de insulto, donde no se construye nada, únicamente se cae en una valoración moral… que eres malo, eres vendido, eres torpe, eres indígena, lo que sea. Quienes nos autodefinimos de izquierda y estamos convencidos, no podemos agredir únicamente en el tema moral. Hay que poder debatir, construir una línea integradora desde el lado político e ideológico.

Y una tercera cuestión, que nos parece absolutamente importante, es que deben ser autocríticos. Si no se hace una autocrítica de los últimos años de gobierno, los problemas, los errores y los horrores que cometieron simplemente quedan como un antecedente insuperable. Por eso ahora se ha vuelto medio complejo.

Esa unidad es posible, pero esa unidad no va a estar únicamente en el tema electoral. Aquí se han confundido. «Como no están dentro de las elecciones, entonces todos los que están en contra de ese proceso electoral son enemigos». ¡No, en absoluto! Tiene que haber una agenda política, una agenda programática, una agenda de transformación… Y si ahí el tema electoral es un instrumento, entonces avanzamos con nuestro proyecto político-ideológico para sostener ese camino. Pero si las elecciones únicamente sirven para dividir, lógicamente no vamos a poder ponernos de acuerdo en los tiempos hacia adelante.

La tarea de los sectores progresistas, de los sectores populares, del movimiento indígena en este momento pasa por consolidar un proyecto político donde tenga asidero lo que propone el movimiento indígena y lo que proponen los sectores de la izquierda. Construir un modelo a partir de eso, un modelo que no se traduzca en disputas por ocupar espacios de dirección en el Estado ecuatoriano, sino que se constituya en un verdadero polo de atracción para la transformación profunda de la estructura social.

Sobre el entrevistador

Iain Bruce fue jefe de noticias de Telesur TV.

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